Fin de semana con mucha Miga en Madrid y Toledo

febrero 10, 2014 por Libros con Miga - No hay comentarios

La de hoy es una entrada especial por dos motivos bien distintos. El primero es que el sábado fue un día de descanso. Tras el esfuerzo físico y de concentración que supone dar una clase magistral de 8 horas para 15 alumnos, profesionales y amateurs; hornear 5 masas en 8 presentaciones diferentes, Jeffrey Hamelman y su mujer dedicaron el sábado para descansar, hacer algunas compras y pasar algún rato tranquilos por Madrid. Querían disfrutar sin más de Madrid como turistas. Eso sí, para terminar de reponer fuerzas, quedamos para comer cocido madrileño completo.

El segundo motivo es que el domingo, último día en España del maestro, fue para quienes integramos Libros con Miga, la jornada más especial de todas. Quisimos compartir con Jeffrey, Chiho e Ibán un día en familia, alrededor de la mesa, comiendo, hablando, riendo, recordando la semana que habíamos pasado juntos. Además, antes de comer, aprovechamos y nos dimos un paseo por Toledo para abrir el apetito, incluyendo una visita a Antonio y Esperanza, de Benipan Toledo y la sorpresa adicional de que nos enseñaran el obrador (vacío, por ser domingo) de la confitería Santo Tomé, en la que compramos mazapán, pastas de almendra, piñones y toledanas.

Toledo bajo la lluvia. Delante de la Dives Toletana

Toledo bajo la lluvia. Delante de la Dives Toletana

El día entero fue una fiesta. Y además pudimos ver todos juntos el telediario en el que salieron Jeffrey e Ibán hablando del buen pan. Aunque, como cualquier pieza de 1 minuto, se le podrían sacar muchas pegas, como diría Jeffrey: “¿qué ganamos con eso? Nada.” Así que veamos el lado bueno. Por (creo) primera vez, el pan casero y la revolución del pan era noticia del telediario. Y eso ya es mucho. Minuto 31:37 de este vídeo.

El menú, largo y estrecho, estuvo compuesto por embutidos y quesos españoles e italianos, tortilla de patata, migas manchegas, pulpo, fabada al estilo de nuestra casa, venado estofado, macedonia, torrijas, sopa de almendras y mazapanes toledanos. En buena medida, un auténtico menú de navidad para un domingo lluvioso de febrero. La ocasión lo merecía. Después hubo tiempo para la música, los retratos, las fotos, las dedicatorias y, más que otra cosa, para pasar una tarde en familia, sin hacer otra cosa que disfrutar del momento, de los amigos, de la vida.

Un rato después, a esa hora indefinida, hacia el final de la tarde del domingo, en la que cierta melancolía se agarra un poquito al corazón, en la plaza de España de Madrid, nos despedimos de nuestros dos amigos americanos, emplazándonos para un más que seguro reencuentro, esta vez en los bosques de Vermont. Besos y abrazos para decir hasta pronto. Esta vez, volver a la rutina semanal ha sido un poco más duro.

Conocer a dos personas excepcionales y compartir con ellas tantas cosas increíbles es una de las razones por las que nos embarcamos en esta aventura. Y merece la pena. Vaya si lo merece.

¡HASTA PRONTO JEFFREY Y CHIHO!