Vuelta a Madrid por los pelos, pasando por Harinas Roca y presentación en La Central

febrero 6, 2014 por Libros con Miga - No hay comentarios

Cuando empiezas el día desayunando el pan de Baluard es imposible que nada vaya mal después. Así que después de tomar tostadas de la chapata de centeno y aceite de oliva, de panes de frutos secos y de la baguette baluard, dejamos Barcelona en dirección a Agramunt (Lleida) donde nos esperaba Lot, otra de las grandes mujeres de la panadería actual, para enseñarnos su molino, el de Harinera Roca.

Salimos de Barcelona con lluvia, atravesamos Montserrat con niebla y al llegar al Plá de Lleida un sol radiante nos daba la bienvenida. Lot nos contó su historia, la de una mujer en una industria tradicionalmente de hombres, que ha tenido y sigue teniendo que demostrar cada día su enorme talento y capacidad (demasiado parecida a la historia de Anna  Bellsolà). Ella misma nos dijo que cada vez que alguien le dice “no, tú no puedes hacer eso”, ella responde “¿que no? aparta y mira cómo se hace!”. Olé por ella también.

Lot, Jeffrey y Lucas departiendo en Harinera Roca

Lot, Jeffrey y Lucas departiendo en Harinera Roca

Un molino es un sitio con mucho ruido y era curioso cómo, estando a menos de 2 metros de ellos, no podíamos escuchar qué se contaban Jeffrey y Lot. Ahora, la expresión de sus caras, el brillo de los ojos, la manera de gesticular nos hacía entender la pasión de dos personas por los productos hechos con cariño, con rigor, con honestidad.

Para terminar la mañana y antes de salir para Lleida, Lot nos había preparado un almuerzo a base de diferentes cocas elaboradas por un panadero local (con sus harinas, por supuesto). Entre todos llegamos a la conclusión de que algo estamos haciendo mal cuando productos tan delicados y extraordinarios como los que comimos no sean apenas conocidos fuera de la comarca donde se producen. Tenemos que cambiar eso.

Después fotos, últimos diálogos y al coche para tomar el AVE de vuelta a Madrid desde Lleida. Llegamos corriendo al vagón. Literalmente. Primero en coche excediendo un poquito el límite máximo permitido y luego, atravesando la estación a toda prisa. Por los pelos.

Y finalmente en Madrid, de nuevo una emoción tremenda de ver la librería llena de buena gente, amigos, familia, panaderos. No tengo ya palabras para expresar cómo nos hacéis sentir.

Terminamos el día en Crumb, claro. Comiendo bocadillos con pan bien hecho y con la anécdota del día. Tienen allí un poster con una versión muy personal de los dibujos de las manos de Jeffrey formando baguettes que hizo Chiho para el libro. A ella le encantó y les regaló otro más. Así son Jeffrey y su mujer, generosos mucho más allá de lo imaginable.